Esta ensalada combina ingredientes simples con técnicas que potencian su sabor y textura. El marinado previo de las hojas de kale permite suavizar su estructura fibrosa, haciéndolas más agradables al paladar sin necesidad de cocción.
La incorporación de legumbres aporta densidad nutricional y sensación de saciedad, mientras que el aderezo ácido basado en limón y mostaza introduce contraste y frescura. La cebolla tratada en agua fría y luego combinada con sumac y sésamo aporta un perfil aromático que equilibra el conjunto, introduciendo notas cítricas y ligeramente tostadas.
500g kale (col rizada), sin los tallos duros 1 cebolla morada pequeña 1 cdita sumac molido ½ cdita semillas de sésamo tostadas 1 cda jugo de limón 1 diente de ajo 2 cditas mostaza (tipo Dijon) 1 lata garbanzos o porotos blancos, enjuagados y escurridos (aprox. 400g escurridos) 2 cdas aceite de oliva Sal gruesa Pimienta negra Colocar las hojas de kale en un bol grande, junto con el aceite de oliva y 1 cucharadita de sal. Mezclar bien hasta que queden uniformemente cubiertas. Dejar reposar a temperatura ambiente durante aproximadamente 1 hora, hasta que el kale se ablande levemente. Colocar la cebolla cortada en aros en un bol mediano y cubrir con agua fría. Dejar reposar durante 15 minutos. Enjuagar varias veces y secar con cuidado. Mezclar con el sumac y las semillas de sésamo. Salar a gusto. En un recipiente pequeño, combinar el jugo de limón, el ajo rallado y la mostaza. Una vez que el kale esté tierno, mezclarlo en un bowl grande junto con la preparación de limón y los garbanzos. Ajustar la sazón con sal y pimienta. Servir la ensalada cubierta con la cebolla condimentada con sumac.
Ingredientes
Paso a paso